Definición
Cuando un bebé menor de un año de edad muere de forma inesperada y los expertos, después de analizar cuidadosamente la historia clínica del infante, de interrogar a quienes le eran próximos, de revisar el lugar donde falleció y de hacer una minuciosa autopsia, no pueden encontrar la causa que le llevó a la muerte, se concluye - por exclusión - que el pequeño fue víctima del Síndrome de Muerte Súbita.

Es posible, siguiendo algunos consejos sencillos, disminuir significativamente el riesgo de que los bebés tengan este trágico final.